¿Puede una casa mejorar nuestra salud y nuestra relación con el entorno? La respuesta es sí.

Estamos tan acostumbrados, en nuestra sociedad, a la imposición del ladrillo y el hormigón en viviendas comunitarias que hasta se nos olvida que existe otra forma de construir un hogar, una forma más saludable y respetuosa con el medioambiente.

Nos referimos a las casas de madera, viviendas eficientes que contribuyen a nuestro bienestar y a entablar una relación respetuosa, sana y responsable con el medio natural.

 

La madera, un material de construcción con infinitas ventajas

Las casas de madera, como construcciones que emplean materiales orgánicos y naturales en su ejecución, respiran, lo hacen a través de sus microporos, contribuyendo a la constante renovación del aire en el interior del hogar y a la evacuación de la humedad.

Este hecho, que podría parecer menor, es de suma importancia para los habitantes de la vivienda, sobre todo si presentan dolencias relacionadas con el aparato respiratorio, el reuma o la artrosis, ya que el grado de humedad en el interior de la casa se mantiene estable y a unos niveles adecuados, por muy fría y húmeda que sea la zona donde hemos levantado nuestra casa de madera.

Ancianos y niños son los primeros en beneficiarse de las bondades de la madera como material orgánico de construcción.

Vivir en armonía

Estupendo aislante contra el frío y el calor, natural y renovable, la madera no solo se comporta de forma eficiente garantizando un ambiente acogedor en el interior, también nos ayuda a mejorar nuestra relación con el entorno natural y a despertar una conciencia respetuosa con el medio que nos rodea. Gracias a las casas de madera aprendemos a vivir en contacto permanente con elementos naturales, a conocer sus propiedades y a beneficiarnos de las ventajas innatas que nos brindan.

Plásticos, hormigón, fibras sintéticas…, estos materiales no solo precisan de procesos productivos extremadamente agresivos para el medioambiente, sino que contribuyen muy poco a nuestra salud y nos aíslan del exterior con suelos, muros y techos que no permiten el intercambio de aire ni la regulación adecuada de los niveles de humedad en las estancias.

Pero no hace falta que os contemos todo esto para saber que una casa de madera contribuye al bienestar y a la salud de quienes las habitan, solo tenéis que hacer una prueba…, ¿quién no se imagina viviendo en una casa de madera que además de sostenible nos ayude a reencontrarnos con la naturaleza?

 

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